Gingko, alternativa gratuita a Scrivener

Mi colega Juan Luis me ha descubierto una herramienta alucinante. Gingko es una aplicación online de organización y edición de textos que, en mi opinión, supone una excelente alternativa a Scrivener para quienes escriben ficción literaria. No es -ni intenta ser- tan completo como Scrivener, pero creo que esencialmente tiene lo muchos necesitan de él, además de acceso online que brilla por su ausencia en el primero, y que incluye la posibilidad de que varios colaboren en un mismo documento.

Para un vistazo más completo recomiendo leer el artículo de JL y la página oficial de Gingko, aunque para comentar sus posibilidades de creación literaria he grabado un vídeo abordándolo por encima tanto para quellos que vengan de Scrivener como para los que no.

De piratería y consumo responsable

Hace poco Javer Marías publicó su enésimo artículo condenatorio de la piratería cultural -en el que él mismo expresa su hastío de escribirlos-. En él manifesta su incompresión porque en las nuevas generaciones esté arraigada la piratería y el todo gratis, cuando desde su niñez tuvo en cuenta el agradecimiento a los autores al comprar sus obras.

Esta idea en realidad está en boca de mucha gente. A la hora de explicarlo, sin embargo, se suele aludir rápidamente a una perfidia del consumidor, a una pérdida de valores en la sociedad ante la cual la industria cultural está indefensa.

Me gustaría presentar otro punto de vista que aborda, no toda, pero sí una parte importante de la cuestión. En mi opinión hoy en día sucede algo que no ocurría -u ocurría mucho menos- en la generación de Marías.

Llega la Navidad. Lo sabemos, entre otras cosas, por las carretadas inmensas de publicidad que intenta usar los cerebros de los niños como caballo de Troya para que sus padres aligeren sus carteras, y de paso criar a un futuro consumidor. La cantidad de publicidad a la que es expuesta una persona desde su niñez es sencillamente desproporcionada hoy en día, por no decir inmoral. No hay nada de formación de consumo responsable ahí.

kids-in-front-of-tv-636_0

Cuando se critica la piratería cultural, el autor aparece en primer plano, y se cuenta su historia personal y sus miserias. Pero cuando se trata de vender, el autor no aparece por ninguna parte. Lo que aparecen son las estrategias de marketing, el cómpralo ya, el no te lo puedes perder, el no seas el último. Se lanzan novelas al mercado -por ejemplo-, como pastillas de jabón salidas de una cadena de montaje en la cual el autor es como mucho una marca impersonal. En resumen, se busca una compra impulsiva e irracional sin límite que absorba cuanta más producción, mejor.

Así las cosas, me parece más preciso que el todo gratis decir que hay gente que quiere determinados productos a toda costa. Y es un matiz importante, porque sin él no llegamos a esta pregunta: ¿no es un poco cínico esperar consumo responsable cuando se busca a un consumidor lo más adicto e irracional posible?

Ambition – Corto de ciencia ficción

Durante mucho tiempo se ha criticado la escasa ambición (guiño, guiño) de la Agencia Espacial Europea a la hora de publicitar sus misiones. Mientras la NASA publicaba auténticos trailers hollywoodienses con los que generar publicidad y expectación, y estimular la idea de la exploración espacial entre los jóvenes, la ESA, si acaso, racaneaba el material gráfico de sus sondas.

Escasas semanas antes del aterrizaje de una pequeña sonda de la misión Rosseta en el cometa 67P/Churyumov-Gerasimenko (por primera vez nos posamos en un cometa, si todo va bien), la ESA ha sorprendido a propios y extraños financiando un corto de ciencia ficción de excelente factura, protagonizado por Aiden Gillen (Juego de tronos) y Aisling Franciosi (La caza).

El corto se llama Ambition, y aunque alude directamente a la misión Rosseta la ESA afirma reivindicar el espíritu de la exploración espacial. El título ya es una declaración de intenciones. De momento está en inglés, pero lo repondré en la entrada cuando aparezca subtitulado en castellano.

Facebook móvil sin instalar las app

Si la web de Facebook es noticia por registrar todo lo que hacen sus usuarios (hasta el punto de almacenar lo que escriben aún sin publicar), sus aplicaciones móviles se vuelven más intrusivas a cada versión. Estos son todos los accesos que necesita Facebook y su app de chat para instalarse en Android:

facebook

Al igual que ocurre con Whatsapp, hay mucha gente que necesita Facebook porque tiene contactos con los que no puede tratar online de otra manera. Una alternativa a las pesadas e intrusivas apps Facebook y Facebook Messenger, es acceder a http://facebook.com desde el navegador del teléfono o tableta. La interfaz es prácticamente igual y permite leer los mensajes privados sin instalar una app aparte. La pérdida más reseñable es la posibilidad de compartir en Facebook desde otras aplicaciones.

Como abrir el navegador y teclear la dirección (o acceder a favoritos) cada vez que se quiera acceder a Facebook es un rollo, podemos anclar a la pantalla de inicio la página de Facebook y lo tendremos accesible como una app más. Para ello basta abrir el navegador de nuestra elección, entrar en Facebook.com y seguir el menú:

  • Chrome: Opciones > Añadir a pantalla inicio > escribir el nombre del acceso directo
  • Firefox: Opciones > Página > Añadir a la pantalla de inicio
Chrome
Chrome
Firefox
Firefox
Screenshot_2014-08-09-23-13-53
Resultado: atajo en la pantalla de inicio como una app más

De esta manera podremos acceder a facebook tan fácil y rápidamente como con la app oficial.

 

Brandon Sanderson sobre el legado de Tolkien y Campbell

BRANDON5Es hora de ir más allá y dejar de prestar atención a la mitología de Tolkien y usar su metodología para crear algo único. Si un escritor es capaz de utilizar su metodología, podrá crear mundos evocadores, originales, únicos. Leemos fantasía por el sentido de la maravilla. Porque todos queremos que nos maravillen, porque queremos ver algo diferente. Y si nos encontramos con lo mismo una y otra vez, el mismo tipo de mundo,  historia y héroe que describe Campbell perderemos el sentido de la maravilla. Y acabaremos abandonando la fantasía, aburrido, pensando que todos los libros son iguales. ¡Y no es verdad! El problema no es de la fantasía, el problema es no dar algo que mantenga vivo ese sentido de la maravilla. Si no tratamos de conservar la capacidad de maravillar a nuestros lectores, el género se estancará y acabará echándose a perder.