FastMail, mi alternativa a Gmail

En el año 2012 Google cerró la que fue una de sus mejores herramientas, y una de mis preferidas: Google Reader. Lo hizo en su apogeo, con una comunidad sólida y entusiasta detrás. Pero un cambio de rumbo de la compañía se lo llevó: Google Reader (junto a Google Buzz, que era su lado social) era uno de los servicios que estorbaban en su plan para vencer a Facebook y dominar el mundo con Google+. Hoy Google+ ha consolidado su fracaso, lo que ha llevado a la compañía a nuevos movimientos erráticos con sus productos.

Afortunadamente esos bandazos ya no me afectan, porque lo que pasó en 2012 me llevó a reconsiderar mi dependencia de Google. Tenía una cuenta de Gmail desde 2004 que era para mí “el correo electrónico“. Como con Google Reader, ni recordaba lo que era usar otra aplicación para eso. Estos servicios se habían convertido en sus genéricos, así que decidí reducir al mínimo mi relación con una compañía para la que no soy un usuario sino un mero proveedor de datos. Sigue leyendo

Leído: minireseñas

Breves comentarios de mis últimas lecturas.

Lectores aéreos, de Gabriella Campbell

Antología irregular (esperable por la cantidad y variedad de relatos). Le pongo cuatro estrellas porque aún guardo imágenes de cada uno de los cuentos. Un libro muy entretenido.

Trece monos, de César Mallorquí

Antología con algunos relatos magníficos (como el que la abre) entre cuentos que se nota que son textos menores del autor, aunque ninguno malo y todos correctamente escritos.

La gran aventura de los Griegos, de Javier Negrete

Una excelente obra de divulgación sobre los griegos, desde la era minoica hasta la llegada de Roma. El libro está narrado con un estilo sobrio, ecuánime y algo irónico, y su documentación está mucho más actualizada que la de los textos de Asimov o Montanelli.

Un recorrido imprescindible para conocer la cuna de nuestra civilización.

No se lleva las cinco estrellas por algunos defectos de la edición digital, como la imposibilidad de leer los pie de página durante la lectura o ciertos errores de puntuación.

Challenger, de Guillem López

Una “antolovela” con setenta y tres historias, una por cada segundo que el tranbordador espacial Challenger voló antes de explotar en 1986, año en el que se ambientan. Una escala que sirve a su autor para planificar su -nuestro- viaje a través de los intersticios de la realidad. La estructura de relatos breves ayuda a un lectura sin pérdida de ritmo, pues antes de que alguno de sus capítulos nos pudiera dejar fríos, ya estamos metidos de lleno en el siguiente.

Un enfoque original del fantástico con una prosa notable y lleno de imágenes poderosas. Me ha dejado un excelente sabor de boca. Punto también para la edición en papel, con márgenes generosos e interlineado agradecido.

Cambiar idioma de la interfaz en Scrivener para Linux

Algo que nunca ha funcionado en las betas de Scrivener para Linux es cambiar el idioma de la interfaz a otro que no sea inglés. Mucha gente no tiene problema con esto, pero es cierto que si lo usamos en varias plataformas se prefiere la homogeneidad. En los foros oficiales han dado con la solución: extraer el archivo del idioma del paquete y copiarlo manualmente a su destino.

Para facilitarlo un poco os cuelgo aquí el archivo:

Hay que copiarlo a /usr/share/scrivener/translations.

Bastará eso para que al arrancar Scrivener la interfaz salga en nuestro idioma (si es el idioma del sistema).

 

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Lecturas conectadas

Kindle tiene una funcionalidad de lo más curiosa: puede mostrar los subrayados populares del libro que estés leyendo. Se suele hablar de la frialdad y asepsia de los libros digitales, pero esto en cambio me trae sensaciones similares a las de los libros de biblioteca: notar la presencia de quienes los leyeron antes que yo. También me resulta muy interesante comprobar que determinadas frases que pasé de largo sin prestar mayor atención resultaron importantes para otros lectores.

Se me ocurren más aplicaciones sociales (opcionales o no intrusivas) que podrían hacer de la lectura un ejercicio más enriquecedor, e imposibles de replicar en papel. Espero verlas en los próximos años.

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Cinco lectores han subrayado este fragmento de “Crónicas Marcianas”