El regreso del Viajero a través del Tiempo

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Hace unos años se me ocurrió una idea para una secuela del clásico de H.G Wells “La máquina del tiempo” (recomiendo esta edición y traducción revisada), aunque no avancé mucho con ella. Creo que el viaje por el tiempo está tan lejos de ser científicamente plausible como en la época de Wells, pero también que como artefacto literario mantiene un potencial increíble. Acabé dejando esta secuela al poco de empezar, entre otras razones porque, ingenuo de mí, creía que una novela publicada en el siglo XIX estaría hoy en el dominio público y no es exactamente así (aunque lo estará muy pronto). Sigo teniendo la escaleta más o menos esbozada por ahí, y quizás un día me anime a desarrollar mi pastiche.

Mientras tanto publico aquí el prólogo de esta no-obra, que espero que al igual que el prólogo de la original, siente el tono y genere la expectación de la aventura que promete.

FastMail, mi alternativa a Gmail

En el año 2012 Google cerró la que fue una de sus mejores herramientas, y una de mis preferidas: Google Reader. Lo hizo en su apogeo, con una comunidad sólida y entusiasta detrás. Pero un cambio de rumbo de la compañía se lo llevó: Google Reader (junto a Google Buzz, que era su lado social) era uno de los servicios que estorbaban en su plan para vencer a Facebook y dominar el mundo con Google+. Hoy Google+ ha consolidado su fracaso, lo que ha llevado a la compañía a nuevos movimientos erráticos con sus productos.

Afortunadamente esos bandazos ya no me afectan, porque lo que pasó en 2012 me llevó a reconsiderar mi dependencia de Google. Tenía una cuenta de Gmail desde 2004 que era para mí “el correo electrónico“. Como con Google Reader, ni recordaba lo que era usar otra aplicación para eso. Estos servicios se habían convertido en sus genéricos, así que decidí reducir al mínimo mi relación con una compañía para la que no soy un usuario sino un mero proveedor de datos. Sigue leyendo

Leído: minireseñas

Breves comentarios de mis últimas lecturas.

Lectores aéreos, de Gabriella Campbell

Antología irregular (esperable por la cantidad y variedad de relatos). Le pongo cuatro estrellas porque aún guardo imágenes de cada uno de los cuentos. Un libro muy entretenido.

Trece monos, de César Mallorquí

Antología con algunos relatos magníficos (como el que la abre) entre cuentos que se nota que son textos menores del autor, aunque ninguno malo y todos correctamente escritos.

La gran aventura de los Griegos, de Javier Negrete

Una excelente obra de divulgación sobre los griegos, desde la era minoica hasta la llegada de Roma. El libro está narrado con un estilo sobrio, ecuánime y algo irónico, y su documentación está mucho más actualizada que la de los textos de Asimov o Montanelli.

Un recorrido imprescindible para conocer la cuna de nuestra civilización.

No se lleva las cinco estrellas por algunos defectos de la edición digital, como la imposibilidad de leer los pie de página durante la lectura o ciertos errores de puntuación.

Challenger, de Guillem López

Una “antolovela” con setenta y tres historias, una por cada segundo que el tranbordador espacial Challenger voló antes de explotar en 1986, año en el que se ambientan. Una escala que sirve a su autor para planificar su -nuestro- viaje a través de los intersticios de la realidad. La estructura de relatos breves ayuda a un lectura sin pérdida de ritmo, pues antes de que alguno de sus capítulos nos pudiera dejar fríos, ya estamos metidos de lleno en el siguiente.

Un enfoque original del fantástico con una prosa notable y lleno de imágenes poderosas. Me ha dejado un excelente sabor de boca. Punto también para la edición en papel, con márgenes generosos e interlineado agradecido.

Leído: A la Deriva en el Mar de las Lluvias y otros relatos

Qué brillante comienzo del 2016 en cuanto a lectura. A la Deriva en el Mar de las Lluvias y otros relatos es una de las mejores antologías de ciencia ficción que he leído en años. Intuía que no iba a quedar decepcionado por la cantidad de premios internacionales que recorren sus páginas, pero aún así tenía miedo de que me afectara la unánime crítica entusiasta que ha tenido. Sin embargo, es merecida. Sigue leyendo