Pinitos en Youtube: dos meses después

¡He sobrevivido! Como experimento me está gustando mucho. Me ayuda a mejorar mi dicción, a sintetizar mejor las ideas (bendito formato breve), a no relajar mi hábito de lectura y además me está ayudando a recuperar habilidades que tenía oxidadas: desenvolverme con software creativo de distinto pelaje.

Como este es un experimento del que no voy a sacar un céntimo y que no sé cuánto tiempo llevaré a cabo, lo suyo era que no me aligerara la cartera. Así que tiré de software libre y gratuito, con grandes resultados para el coste cero.

GIMP: Para tratamiento de imágenes y carátulas

El editor de imágenes todoterreno. Me sirve tanto para las carátulas como para tratar las imágenes que impresiono en los vídeos.

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AUDACITY – Para editar el audio de todo el vídeo

El Gimp del sonido, Audacity es un potente editor de audio con el que mejoro el volumen de las grabaciones y atenúo el ruido de fondo.

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KDENLIVE- La edición de vídeo

Al principio grababa vídeos a pelo y los cortaba con el editor nativo de Youtube, pero luego se me hizo demasiado limitado (y necesita flash para funcionar). El recuerdo que tenía de las aplicaciones de edición de vídeo de código abierto era malo, y en concreto, Kdenlive es un programa que recordaba escaso e inestable hace años. La verdad es que ha mejorado muchísimo, y hasta ahora me ha permitido hacer todo lo que quería. Incluso hacer uso de una vieja tela de croma que me vino hace una década con Pinnacle Studio 11.

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¿Hardware? La mitad de los vídeos los hice sin mayor problema en un ordenador tan de gama baja como este, el vídeo lo capturo con una webcam que graba a 720p (la mayoría de los smartphones graba hoy por encima de esa resolución), y como micrófono uso un Logitech por usb que pillé hace tiempo para usar en videoconferencias. Nada especial, la verdad.

Empecé improvisando, y poco a poco, en estos dos meses, me he ido desenvolviendo con mayor seguridad en un medio completamente nuevo para mí (a la hora de producir contenidos).

Creo que se nota comparando el primer vídeo:

Con el último:

No podré actualizar el canal tan a menudo en adelante, puesto que no devoro libros con tanta rapidez. Hasta ahora he mezclado algunas lecturas de este año con muchas del año pasado, y ese fuelle ya se ha terminado. Eso sí, sumaré algunos vídeos de opinión, o de biografías, y en algún momento supongo que incorporaré algún otro medio (cine, televisión, videojuegos…).

Hay cosas que me gustaría tratar más a fondo que lo que permite el formato breve, claro, pero para eso preferiría un podcast. En los tiempos que corren, un vídeo largo te ata demasiado tiempo a la pantalla, y tampoco quiero que un canal de recomendaciones de lectura compita con la propia lectura. Por otro lado, un podcast se puede compaginar con otras cosas, dure lo que dure. ¿Quién sabe? A lo mejor es mi próximo experimento.

 

Mamá, me he hecho youtuber

No, en serio. He abierto como experimentillo un canal de Youtube en el que iré colgando breves reseñas (procuraré un tope de cinco minutos)  de los libros que iré leyendo a lo largo de este año. Si la cosa va bien, sumaré reseñas de otros medios: series, películas, juegos…

Aquí va el primero:

Paseando por lugares ficticios

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Algo que me hace ameno el rato que intento caminar todos los días, además de escuchar podcasts, es fotografiar con mi smartphone paisajes de todo tipo (de ahí salen las imágenes de cabecera de este blog). En particular me fascina cómo cambian a la luz de las distintas horas del día. Pues bien, me he sorprendido haciendo esto mismo en el videojuego The Elders Scrolls V: Skyrim, una aventura con una extensión de varios kilómetros cuadrados reales repleto de lugares y accidentes geográficos, y una iluminación tan realista que, al igual que en mis caminatas isleñas, me hace estarme parando constantemente a contemplar. Es probablemente el juego de su género con el mundo más cuidado y mejor diseñado.

Y ya que la consola me lo pone fácil para exportar y compartir las capturas que hago mientras juego, he decidido crear una morada donde ir ampliando este particular álbum de fotos de lugares que no existen 🙂

Cuando nos hablamos

The Atlantic ha publicado una interesante entrevista con Charles Fernyhough acerca de la naturaleza del diálogo sonoro o mental que en ocasiones mantenemos con nosotros mismos.

You have some basic intelligence, which any one-year-old baby is showing. They’re able to do all sorts of things, initiate actions, work stuff out, remember stuff. But that’s intelligence before language—it’s prelinguistic intelligence. And then you’ve got this thing that comes along which is language. It’s quite phenomenal how quickly most kids acquire language. The idea is not that you need language for thinking but that when language comes along, it sure is useful. It changes the way you think, it allows you to operate in different ways because you can use the words as tools. Somewhere around age 2, language comes together with intelligence and bang! Something really special is created. And the thing that is created might well be unique in the universe.

Ursula K. Leguin sobre la fantasía

En el prólogo de “Un mago de Terramar”:

Los cuentos heroicos y aventuras fantásticas tradicionalmente colocan al héroe honrado en una guerra contra enemigos corruptos, la cual (habitualmente) termina ganando. Esta convención era y es tan dominante que se toma por garantizada: «por supuesto» que la fantasía heroica consiste en los buenos peleando contra los malos, la Guerra del Bien contra el Mal.

Pero no hay guerras en Terramar. No hay soldados, ni ejércitos, ni batallas. No hay nada de ese militarismo que proviene de la saga artúrica y otras fuentes y que, actualmente, por la influencia de los «wargames» de tono fantástico, se ha convertido casi en obligatorio.

No pensaba ni pienso de ese modo; mi mente no funciona en términos bélicos. Mi imaginación rechaza limitar a un campo de batalla todos los elementos que forman una historia de aventuras y la hacen excitante —el peligro, el riesgo, el reto, el valor—. Un héroe cuyo heroísmo consiste en matar personas me resulta poco interesante, y odio las orgías de guerras de hormonas en nuestros medios visuales, la carnicería mecánica de interminables batallones de demonios con armaduras negras, dientes amarillos y ojos rojos.

La guerra presentada como una metáfora moral es limitada, y peligrosa. Al reducir el campo de acción a «una guerra contra» lo que sea que toque, se divide el mundo entre Nosotros y Yo (bueno) contra Ellos o Ello (malo) y se reduce la complejidad ética y la riqueza moral de nuestra vida a Sí/No, Encendido/Apagado. Esto es pueril, engañoso y degradante. En las historias esquiva cualquier solución excepto la violencia y ofrece al lector un simple consuelo infantil. Demasiado a menudo los héroes de ese tipo de fantasía se comportan exactamente como lo harían los villanos, actuando con una violencia sin sentido; pero el héroe está en el lado «bueno» y por lo tanto terminará ganando. Los buenos terminan triunfando.

¿O quizá los triunfadores terminan siendo «los buenos»?

Si la guerra es lo único a lo que se juega, sí, los triunfadores acaban siendo «los buenos». Por eso no practico juegos de guerra.