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Diez años de Twitter

Hace diez años, cuando me registré, Twitter era un lugar bastante más pequeño, qué duda cabe. El número de temas de los que se hablaba aún estaba expandiéndose, con la tecnología como epicentro, pues siempre han sido sus entusiastas los que las han iniciado. Incluso la fallida Google+ sigue siendo muy usada para ello. En aquel entonces no había ranking de trending topics, ni hashtags o retweets integrados en la plataforma.

En 2008 aún se creía que Twitter o Facebook (incluso Google) eran éxitos de un día. Arrolladores, sí, pero modas al fin y al cabo, que sucumbirían desfasadas por otra startup innovadora en pocos años. Era una época en la que aún coleaba el término “web 2.0”. Los servicios nacían y morían más rápidamente que nunca, y era de esperar que llegaría una nueva iteración que pondría todo patas arriba.

Sí, mucho ha llovido. Hay que decir que la parte buena de Twitter ahora es mucho mejor. Los contenidos interesantes se han multiplicado y ahora es mucho más fácil acceder a ellos. Twitter permite estar al día de todo lo imaginable, incluso seguir revoluciones o golpes de estado en tiempo real. Acerca a personas, grupos, empresas, instituciones, gobiernos. Por no hablar de las iniciativas, alertas civiles salvavidas, ayudas para tratamientos médicos, programas benéficos, campañas solidarias, proyectos altruistas, negocios esperanzadores… que han nacido en un tweet y echado a volar gracias a la tumultuosa viralidad de esta red.

También hay que decir que la parte mala ahora es monstruosamente peor. El discurso público y la lucha por controlarlo se ha ido trasladando a Twitter. Grupos e ideologías enfrentados (que en sus distintas etiquetas claman ser “el bien”) no se privan de ejércitos de bots, fake news, linchamientos textuales, acoso, apología del odio etc. en un vergonzante e hipócrita partido de ping pong que se maquilla gracias a las cámaras de eco y el input endogámico. La propia Twitter ha sido muy tímida a la hora de limitar el impacto de estos comportamientos, conocedora de que son las llamas las que la mantienen relevante, llena y preparada para sus anunciantes.

El uso provechoso de Twitter está ahí, y puede ser magnífico, aunque requiere cierto esfuerzo de amurallamiento por parte del usuario. Las “vacaciones de redes sociales” de moda hoy por el impacto en la vida diaria de tanto odio y negatividad eran impensables en 2008.

Me queda una sensación muy agridulce tras comparar lo que se esperaba de las redes sociales hace diez años y lo que son ahora. Resulta que “conectar a todo el mundo” sonaba y se ejecutaba genial cuando “el mundo” eran cuatro gatos y no cientos de millones de personas.

Qué me hizo pasar definitivamente a Firefox

Es una suerte que en estos tiempos dispongamos de Firefox, un navegador independiente y técnicamente entre los punteros. Con todo, cuando hemos estado acostumbrados a Chrome, el cambio de hábito puede hacerse cuesta arriba. Sin embargo, una extensión (oficial de Mozilla) lo ha convertido en mi navegador habitual desde hace varios meses: Multi-Account Containers.

Básicamente permite tener varias pestañas de diferentes sesiones en la misma ventana del navegador. Creamos sesiones a las que asignamos un nombre y color (trabajo, redes sociales, lo que se quiera) y abrimos las webs que queramos en cada sesión, pero en la misma ventana. Sabremos en qué sesión está cada pestaña porque estará resaltada con el color que le hayamos asignado. Incluso podemos obligar a que una determinada página se abra siempre en una determinada sesión: por ejemplo, que Facebook se abra siempre en la sesión “Redes sociales” donde no podrá acceder a las cookies u otros datos de las demás sesiones.

Esto lo he combinado con la disponibilidad permanente de pestañas fijas de la que hablé en una iteración anterior de este blog. Básicamente abro Firefox con un montón de pestañas ancladas, pero sin que ralentice el equipo, puesto que realmente esas pestañas no están abiertas hasta que pulso en ellas:

Puedo tener siempre todas las pestañas y sesiones que use normalmente, juntas (pero diferenciadas) en la misma ventana

Para conseguir que las pestañas se abran a demanda basta con entrar en “about:config” en Firefox (se escribe en la barra de direcciones), buscar “pinned” y hacer doble click al segundo resultado (se marcará como “true”).

La combinación entre los contenedores de pestañas y su apertura a demanda ha hecho que para mí Firefox tenga un potencial y una versatilidad que no puedo encontrar en Chrome ni en ningún otro navegador.

Por supuesto, cada cual tiene sus necesidades y preferencias, pero desde aquí os animo encarecidamente a probar esta configuración.

Gifs que reconstruyen monumentos clásicos

La web de viajes Expedia ha recreado monumentos antiguos en breves y efectivos gifs animados. Por ejemplo, aquí el Partenón griego:

“Dune” de Frank Herbert

Transcripción:

Retrocedamos a final de los años 50. Herbert, que por entonces era periodista, vuela a Oregón para escribir acerca de cómo el departamento de agricultura de los Estados Unidos intenta detener el perenne avance de las dunas plantando poáceas europeas. Durante la escritura del artículo, la mente del incipiente escritor de ciencia ficción que era por entonces no paró de atormentarlo con tentadoras preguntas: ¿Cómo sería un planeta que fuera entermanete desértico? ¿Cómo sería una sociedad en la que escaseara tanto el agua? ¿Qué creencias tendría un pueblo así? Este fue el origen de una de las historias de ciencia ficción más influyentes de la historia.

Arrakis, un planeta desértico donde el agua es el bien más preciado, donde llorar a los muertos es el simbolo de la máxima prodigalidad. Paul Atreides, un adolecente marcado por un destino singular, con extraños poderes, abocado a convertirse en dictador, mesías, martir. Los Harkonnen, la personificación de las intrigas que ordean al imperio y que busca el control de Arrakis. Los fremen, seres libres que han convertido el inhóspito paisaje de Arrakis en su hogar. Orgullosos de su pasado y temerosos de su futuro.

Lo detallado del universo en el que transcurre la historia hizo que en su momento se le considerara El Señor de los Anillos de la ciencia ficción. En particular, la profundidad de la cultura fremen, la relación entre el entorno y sus creencias, cautivaron a los lectores durante décadas hasta el punto de que en su momento llegaron a preguntar a Frank Herbert si estaba intentando crear algún tipo de culto.

Son muchos los temas que Herbert ha compactado en este libro: política, religión, ecología, historia, cultura… Hay alegorías que ya resonaban en la época en que se publicó y que siguen resonando ahora, como la escasez de los recursos naturales o el peligro de los líderes carismáticos. Esta atención a las humanidades logró que Dune fuera muy bien recibida fuera de los círculos habituales de la ciencia ficción, y también es responsable de que haya envejecido razonablemente bien. No tan bien lo ha hecho la edición española, a la que una nueva traducción y corrección le vendría más que bien.

Dune, de Frank Herbert, traducido por Domingo Santos y publicado por DeBolsillo. Un saludo y hasta el próximo libro.

1929 – 2018

The Sea

Flocking to the sea
Crowds of people wait for me
Sea gulls scavenge
Steal ice cream
Worries vanish
Within my dream
I left my soul there
Down by the sea
I lost control here
Living free
I left my soul there
Down by the sea
I lost control here
Living free
Fishing boats sail past the shore
No singing may-day any more
The sun is shining
The water’s clear
Just you and I walk along the pier
I left my soul there
Down by the sea
I lost control here
Living free
I left my soul there
Down by the sea
I lost control here
Living free
A cool breeze flows but mind the wasp
Some get stung it’s worth the cost
I’d love to stay
The city calls me home
More hassles fuss and lies on the phone
I left my soul there
Down by the sea
I lost control here
Living free
I left my soul there
Down by the sea
I lost control here
Living free
I left my soul there
Down by the sea
I lost control here
Living
Living
And I, living
By the sea

“El antropólogo inocente” de Nigel Barley

Transcripción:

Nigel Barley es hoy doctor de antropología por la universidad de Oxford, pero cuando no era mucho más que un estudiante empapado en la teoría del trabajo de campo, decidió poner sus conocimientos en práctica. La misión: estudiar in situ a la tribu camerunesa de los Dowayos. Después de dos años, sífilis, clamidia, gonorrea, dos dientes menos y 18 kilos menos también, Barley ingresaría en el museo británico en cuyo departamento publicaría este libro a modo de curiosidad. Sin embargo, fue tal el revuelo que causó, que Penguin lo publicaría en formato de bolsillo más tarde con notable éxito.

Este libro nos acerca a la antropología y a la práctica del trabajo de campo, que como el propio Barley descubre en su aventura, puede llegar a diferir mucho de la teoría. Pero sobre todo este es un libro inmensamente divertido: todas las penurias y dificultades que sufre Barley intentando entenderse con los Dowayos, están cubiertas por una capa de pura hilaridad inglesa. Olviden cualquier idea preconcebida o romántica sobre la etnografía. Barley las hace trizas durante su relato.

Un texto divertido y accesible que hace mucho más familiar la antropología, borra todos su clichés y nos acerca a otra cultura al tiempo que vemos cómo otra cultura ve la nuestra.

El antropólogo inocente de Nigel Barley, traducido por Maria José Rodellar y publicado por Anagrama.

Fotos virtuales para un lugar virtual

En la anterior iteración del blog ya comenté que había abierto una página donde ir colgando las fotos de mis andanzas por el mundo del videojuego The Elders Scrolls V: Skyrim. Un mundo que no llega a los quince kilómetros cuadrados, pero que está tan vivo, tiene tantas varianzas en iluminación o clima, y el terreno tiene una singular mezcla de azar procedural y cuidadoso diseño, que uno se sorprende de que el aspecto de un mismo sitio nunca sea el mismo, por mucho que lo visite.

He seguido recopilando capturas que hago durante mis partidas que podéis ver pulsando la muestra inferior:

Screenshot-2017-10-4 Walking throught Tamriel.jpg

November – Max Richter

Luo-Li-Rong (escultora)

Una escultura vale más que mil palabras (de su página de facebook).

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© 2018 Moisés Cabello

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